viernes, 10 de junio de 2011

Paz y prosperidad.


Nos encontramos de nuevo al calor de mi hogar. Me llena de orgullo y satisfacción…. ¿Cómo? ¿Qué decís maese Marce? ¿Por qué reís? ¿Qué os ha recordado a quién? ¡Bah! ¡Estáis de guasa! En fin, queridos amigos, no hagáis caso a este escriba que más parece un bufón que otra cosa.

¿Habéis podido estudiar el mapa que os enseñé ayer? Espero que sí. Sino guardadlo en la memoria porque iré hablando de lugares que sin esa ayuda es posible que no localicéis, sobretodo aquellos que aún no os movéis con soltura en estas tierras que han dado en llamar Tierra Media.

Bien. Os contaba que nací en Zirak-Dûm, asentamiento enano a los pies de las estribaciones sur de las montañas de Forlindon, cerca de la ciudad de los elfos de Los Puertos Grises. Este lugar que al poco de nacer yo no eran más que cuatro casas construidas al estilo de los hombres, al poco de llegar nuestro señor Thráin,  creció y prosperó hasta albergar a unas 777 almas robustas enanas. ¿Qué? ¿Que cómo sé que éramos ese número? Bueno, la verdad es que no lo sé, pero como sabéis el “7” es nuestro Número Sagrado: 7 fueron los Padres de los Enanos que creó Mahal, 7 las Tribus que después crecieron en torno a ellos, 7 son el Consejo de los Viejos Guardias Místicos. Nuestras unidades militares se organizan en torno al 7 y sus múltiplos; si un pico se te rompe al extraer carbón “tienes 7 años de mala suerte”, si consigues encontrar una veta de plata “que 7 años 7 veces te dure tu buena suerte”, y muchos más, ¿no es cierto? ¡A ver! ¿Cuántos refranes sabéis o imagináis vosotros? ¡Venga! OS RETO A VER CUÁNTOS REFRANES O DICHOS ENANOS SABÉIS O IMAGINÁIS (eso me da igual). Espero ver alguno de ellos en MISIVAS dirigidas a mí. ¡Vamos! Queridos hermanos y hermanas. Enviad a este vuestro servidor algún mensaje para ver si conocéis o intuís nuestra forma de pensar. Os estaré muy agradecido.

Vuelvo al relato:

Cómo os decía llegamos a ser pronto un pueblo de enanos con todos los servicios necesarios para albergar una pequeña corte, que sirviera al Consejo y a nuestro rey. Pero no os penséis que se dedicaron a holgazanear, no. Ellos, como cualquiera de los habitantes del pueblo, tenían su propio taller, forja o explotación minera, lo que contribuía a acrecentar nuestra riqueza y poderío, aunque no fue suficiente para apaciguar el espíritu del soberano, ni su deseo de reconquistar Erebor y de volver a sus salones llenos de riquezas. Según me contaron más tarde el rey se despertaba en sueños gritando y pidiendo ayuda unas noches y enarbolando su maza en contra de algún dragón que le acechaba en sueños otras. También explicaron que no estaba contento y que a pesar de la prosperidad que íbamos consiguiendo, él pensaba que eran migajas y que no era lo que por derecho le pertenecía a sí mismo y a su pueblo. Se tornó más avaro y codicioso, controlaba hasta la última moneda de cobre que entraba en sus arcas y por último dicen que poco antes de su partida no salía de su cámara del tesoro y miraba y remiraba imágenes de la montaña y mapas dónde trazaba los planes de conquista y derrota de Smaug.


La preocupación fue creciendo en todos los habitantes de Zirak-Dûm, porque cada vez veían menos a su rey o lo encontraban taciturno y enfurecido.

Finalmente en la primavera de 2841 el Rey en el Exilio Thráin partió con un grupo de fieles hacia un lugar, que más tarde supimos era la Montaña Solitaria. Thorin “Escudo de Roble”, su hijo, quedó como Guardián del Tesoro y jefe del Consejo, siendo ello equivalente a una regencia mientras el rey se ausentara.

Como ya os dije y sabréis por nuestra Historia, al cabo de unos meses una noche aciaga el rey desapareció en el Bosque Negro y nunca más se lo volvió a ver. Supimos después que le dieron tormento y fue muerto en los calabozos de Dol Guldur, siendo su dueño aún Sauron, ¡su nombre sea maldito 7 veces!

A partir de la desaparición del rey gobernó su hijo Thorin, con el firme propósito de algún día vengar a sus padres y recuperar Erebor. Toda su aventura se narra en otro lugar, como todos sabéis, que es de obligada lectura si queréis saber más de nuestro pueblo y de esos hombrecitos que son los medianos. Nada más diré aquí. Os  remito a las fuentes.

¡Caramba maese! ¿Decís que tenéis hambre? ¿Cómo es posible? ¿Vos querido amigo? Bien. Dejaremos nuestro relato un tiempo para preparar y degustar unas ricas viandas con nuestros invitados. No. No os vayáis muy lejos puesto que nuestra historia continúa.

3 comentarios:

  1. Señor Grór hijo de Thrór (¡si ese es el tratamiento que gustáis!)

    A medida que leo vuestro relato me doy cuenta de que quiero saber más sobre los enanos: ¿cuántos años vivís? Parece que gozáis de una larga vida. ¿Cuáles son vuestras costumbres? ¿Hay enanas? ¿Nacéis de la piedra como dicen? En fin como véis ¡¡¡¡ QUIERO MÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASSSSS!!!

    Deciros también que después de una dura jornada de trabajo no hay nada como escucharos contar esta vuestra historia.

    Una simple humana.

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  2. Saludos, gran maestro! Hasta el día de hoy no había tenido tiempo de fijar mi vista en vuestro relato, pero una vez he comenzado a leer no he parado hasta la última línea de la última entrada, y necesito más!!! Despertad ahora mismo al holgazán de vuestro escriba, de una patada si es necesario, y seguid dictándole por favor.
    Ojalá pudiera estar en la misma Erebor escuchando el relato de vuestra propia boca.
    Preguntais por dichos y refranes enanos, y he de confesar que no es demasiado lo que conozco de vuestro pueblo. Que tal el de: si ves las barbas de tu vecino enano cortar, pon las tuyas a remojar...
    Pero de entre todas las cosas la que más me intriga son vuestras mujeres. Jamás he visto una ni he conocido a nadie que lo haya hecho. Porqué las ocultais tan celosamente? Qué insondable secreto protegeis? Porqué no partisteis en busca de vuestra madre como un tal Marco que yo me sé...?
    No quiero abrumaros a preguntas, ya habrá tiempo de desgranarlas en sucesivas misivas. Sin más me despido, gran maestro Grog!... quiero decir GRÓR.

    El pirata de Playmobil

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  3. Queridos "simple humana" y "pirata de Playmobil" podéis estar tanquilos que el escriba que acompaña a este humilde servidor está siempre al servicio de mi relato siempre que sea después de las 12 de la mañana ¡por cierto! Aunque tengo que admitir que mi hora operativa no es mucho antes, ¡claro! Por tanto es un simbiosis perfecta.
    Sabed, queridos, que los enanos somos una raza creada a imagen y semejanza de nuestro creador Mahal (para los delicados, modositos y errados elfos Aulë): fuertes, resistentes, aptos para el combate aunque poco sutiles y, eso sí, habilidosos para la creación de objetos.
    El Creador nos hizo de la piedra por eso muchos dicen que no hay enanas y que crecemos de ese elemento, pero no es cierto. Sí que las hay aunque desgraciadamente son pocas, sólo un tercio de nuestro pueblo.
    Al ser tan pocas y por imperativo cultural, preferimos que esten en ciudades, protegidas y sean muy pocas las que salgan de aventuras. Digo pocas, pero no ninguna. La cuestión es que si viajan lo hacen con la misma apariencia que los varones con lo que es imposible reconocerlas a simple vista y acercarse a ellas tampoco es fácil. Se debe ser un aliado contrastado.
    En cuanto a por qué no marché en su momento tras mi madre, fue porque era un infante muy pequeño (cuando marchó no tenía ni ¡20 años! Casi un bebé enano. Además FUE SU DECISIÓN. En la familia y en nuestro pueblo se es muy respetuoso con las decisiones así tomadas. El motivo es que los enanos somos monógamos en un sentido que otros pueblos no entienden. El enano o la enana que se enamora o tiene a ese/a compañero o no tendrá ningún otro, jamás. Si sucede una desgracia como la que les pasó a mis progenitores la pérdida es más dramática y hace que lo que hizo mi madre sea bastante frecuente.
    En su momento pregunté, investigué e incluso vagué por lugares dónde dicen que la vieron pero no logré tener ninguna pista o noticia suya, así que me dediqué a hacer mi vida, puesto que ella hizo la suya.
    otra cuestión que os llamaba la atención es nuestra longevidad. Sí, un enano y las enanas más pueden llegar a vivir hasta 400 años. Son pocos los que llegan pero no es algo imposible. En los varones es más la guerra que las enfermedades lo que hace que no se llegue a esa fabulosa edad.
    El refrán querido pirata es muy acertado, auuque otras culturas se lo hayan apropiado nació entre nosotros y es una clara advertencia y tiene el sentido de fomentar la ayuda mutua.
    Bien, creo que he respondido a todas, o casi, las preguntas planteadas. Me congratulo de que os guste este mi relato que no es más que la plasmación de mi azarosa vida.
    Vuestro,

    Grór hijo de Trhór.

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