martes, 28 de junio de 2011

Espera.

Nos reencontramos de nuevo en mi hogar, ¡gracias a Mahal el Hacedor!  Seguís queriendo saber cosas de este viejo enano, que tantos caminos ha hollado, ¿no es así?

Bien, el relato debe continuar. Escriba, ¿tenéis todo lo necesario? Bien. No, no os preocupéis porque cerveza no os va a faltar.

¿Dónde nos quedamos? ¡Ah! Sí. Es cierto. El castigo. Bueno, al final la cosa se resolvió mejor de lo que yo en aquellos momentos pensaba. Trabajar durante 7 años en la forja con mi tío finalmente no fue algo tan malo, aunque cierto es que al momento de escuchar el veredicto el Mundo se desplomó sobre mi cabeza.

Trabajé sin descanso aquel día y algunos más, no recuerdo exactamente cuántos. Sí tengo conciencia que al cabo de unos pocos, y sin hablar si no se me preguntaba, caí al suelo, dándome un sonoro golpe que me dejó dolorido unas jornadas. Después de este accidente pude ir a mis aposentos y se me dejó dormir y recuperar un poco las fuerzas y la compostura.

Pasaron días, semanas, meses y seguí trabajando en la forja, y descansando lo suficiente para poder volver a ella con renovadas energías. Así, como os digo, fueron pasando los meses y seguía sin saber nada de mis amigos. Creo que ninguno se atrevía a venir y hablar con mi tío, para ver si al menos aligeraba algo el castigo. A mí la espera se me hacía eterna y para no volverme loco me concentraba aún más en el trabajo de herrero, lo que hacía que mi tío me diera aún más trabajo y encargos cada vez más difíciles, ampliando la responsabilidad, la tensión y la desazón que sentía… Pensé: ”se te va a pasar la vida entre estas cuatro paredes” o a veces me sorprendía pensando: “serás el herrero más bueno de Zirak-Dûm, pero el más triste” y alguna vez, incluso, se me pasaba por la cabeza. “te pudrirás aquí, en vida”… ¡Que pensamientos! ¿Verdad? Recordad que era un adolescente castigado. Es cierto que en aquellos momentos todo eso sí lo sentía pero con el tiempo fui viendo que las cosas no iban a ser así, ni mucho menos. Es más, al cabo de los dos años decidí que no iban a serlo más.

Un día, después de las horas de trabajo, en vez de irme a lavar y prepararme para cenar con mis tíos y mi prima decidí hablar con él y pedirle que me levantara el castigo. Se lo pedí con humildad pero sin humillarme, le expresé lo arrepentido que estaba y que jamás volvería a ponerme en ridículo ni a hacerlo con la familia. Esperé la respuesta. Al cabo de unos momentos mi tío me dijo:

 —Veo que estás verdaderamente arrepentido y ése es el primer paso para lavar tu afrenta. No Grór. No te voy a levantar el castigo. Aún no. En lo único que sí que cederé es que si alguno de tus amigos viene en tu busca, si esos jóvenes son capaces de enfrentarse también a sus responsabilidades, quizá te permita salir de vez en cuando, pero tú seguirás trabajando conmigo. Eso sí NO DEBES MANDAR NINGÚN AVISO. Deben ser ellos los que vengan, por propia iniciativa, en tu busca.

Ante esto vi que la situación había cambiado ligeramente. Vi que quizá no tuviera que pasarme toda mi vida en esta ciudad. ¡Seguro que alguno de los compinches vendría! ¡Seguro que me estaban echando de menos! El problema estaba en que debían de estar muy ocupados y por eso no podían acercarse hasta nuestra casa. En resumidas cuentas, me pareció bien lo que dictaminó mi tío y esperé. Y esperé. Y seguí esperando.

Esperé casi otro año. Creo, sin pecar de inmodestia, que me convertí en estos 3 años que llevaba enclaustrado en un muy buen herrero. Todo el tiempo lo dedicaba a ello y aprendí con uno de los mejores, sino el mejor, de todo el asentamiento. Con cada mes que pasaba mejores piezas hacía y más orgulloso estaba mi tío de mí (o eso creía yo).

Al cabo, como os digo, de 3 años del incidente apareció una mañana en el patio de casa Dain “Bonachón”, haciendo honor a su apodo. Tras él y a cierta distancia estaban Fralin, Nain y Furin, todos con más miedo, que vergüenza. Dain se acercó algo más y con palabras entrecortadas y casi susurrantes (en un enano de su tamaño sonaron así) le pidió a mi tío que me liberara de mi castigo, puesto que la “Compañía de los Imberbes” necesitaba de su quinto componente. En ese momento se giró pidiendo con un gesto el asentimiento del resto de amigos, cosa que obtuvo.  Mi tío, que mientras Dain reunió fuerzas para hacer su discurso y mientras lo escuchaba, se había sentado en el banco donde solía fumar su buen tabaco de pipa de la Comarca,  casi se cae de su asiento de la risa que le empezó a brotar de su prominente barriga. Y mientras reía exclamó:

—¡Vaya! ¡Ésta sí que es buena! Realmente sois una COMPAÑÍA, ¿no? Vaya. De verdad que no me esperaba esto. Todos aquí en busca del compinche castigado. Bien. Si tan necesario es para vosotros. Creo que como mínimo debo pensarme la respuesta, ¿verdad?

Yo veía que mi tío estaba disfrutando de lo lindo. Vi como le gustaba manejarnos en esa situación. Yo estaba detrás esperando el veredicto y no era capaz de atisbar qué acabaría decidiendo. En esas cavilaciones estaba que de nuevo habló:

—¡Bien! He decidido que ya que sois tan buenos amigos, debéis para acabar de contentarme resolver un enigma, bueno más bien una adivinanza infantil. Si la acertáis, Grór podrá ir de vez en cuando a disfrutar de tan elevada compañía. Si no acertáis pues… seguirá trabajando con más ahínco y disciplina. ¿Qué decís?

Mis amigos se miraron unos instantes entre ellos y la cara de Dain lo indicaba todo: “¡Chico! Peor no vas a estar, así que al menos lo intentamos”. A mí la verdad no me gustaba mucho la idea pero me di cuenta que estaban muy decididos. Al poco “Bonachón” dijo:

 —Adelante con el enigma mi señor Frenrir. Estamos todos esperando.

—¡Sea pues! Allá va — dijo casi relamiéndose diría yo.

Devora todas las cosas:
Aves, bestias, plantas y flores;
Roe el hierro, muerde el acero
Y pulveriza la peña compacta;
Mata reyes, arruina ciudades
Y derriba altas montañas

—¡A ver! ¿Qué es? ¿Seréis capaces de descifrar este enigma? Bueno, la verdad es que es una pequeña y antigua adivinanza, pero como hemos acordado será el salvoconducto para el Quinto cofrade de la Compañía de los Imberbes, ¡válgame Mahal!, ¡que el nombre os viene como anillo al dedo!

Mientras esperaba la respuesta se me hizo un nudo en el estómago porque yo creía que la sabía. Supongo que mi tío se dio cuenta de mi zozobra porque rápidamente me dijo:

—Lo siento Grór pero tú no puedes dar la respuesta. Solamente tus Valedores están autorizados.

Bonachón se había reunido con los otros y así los cuatro comenzaron a deliberar a la par que a mí me temblaba todo el cuerpo y mi tío empezó a cantar una canción de trabajo, de las que se entonan a ritmo de yunque y martillo.

Como os digo estuvieron un rato pensando los cuatro qué respuesta dar a esta sencilla adivinanza. ¿Qué decís? ¿Que no es tan sencilla? ¿O pensáis que la podréis resolver en un plis plas? Bueno. A ver si es verdad. Dadme la respuesta con Misivas y veremos si la respuesta es correcta. ¿Qué os parece?

Espero vuestros mensajes. Buenas noches mis queridos amigos. ¡Ah! ¡Por cierto! La respuesta y el desenlace del enigma, mis buenas gentes, os las daré el próximo día. ¡Hasta la vista!

7 comentarios:

  1. Creo que el tiempo es la respuesta a la adivinanza. ¿Hay premio? Espero vuestra respuesta y seguid contando XD

    ResponderEliminar
  2. ¡Por todos los cielos! ¿Cómo es posible? Es una respuesta rápida y efectivamente acertada. Veo que sois una mujer inteligente, de ¡¡¡Matrícula de Honor por lo menos!!!
    Seguiré contando, no os preocupéis querida mía. En breve tendréis nuevas historias sobre este vuestro humilde servidor.

    Grór hijo de Thrór

    ResponderEliminar
  3. Eeeh, yo también sabía que era el tiempo! Que he ganado? Un anillo elfico de invisibilidad? Por cierto, mí querido amigo Gror, lo de válgame Mahal! queda un poco raro para un enano. Parece una frase más propia de un gitanico. Conocéis la nómada raza de los gitanos?
    Quedo a la espera de vuestras aventuras, maestro!

    ResponderEliminar
  4. Mi buen Grór! dejo aquí mi saludo y mi desilusión al llegar tarde para nombrar "el tiempo" como la respuesta a acertijo!

    Sin mas, se despide un enano trabajando en las minas

    ResponderEliminar
  5. ¡Estimados amigos!

    Veo que la adivinanza casi pueril que mi tío nos lanzó era bien fácil, aunque sus problemas nos dio. Sea por lo fácil que es o sea por lo aventajados que sois los tres que habéis respondido, ésa es la respuesta: "El Tiempo".

    En cuanto al premio que reclamáis, queridos, pienso que se debe ganar con algo un poco más trabajado... Realmente es un enigma muy sencillo y anillos élficos de invisibilidad no se regalan a tontas y a locas, ni se encuentran en cualquier río pescando... ¡faltaría más!

    Además y para acabar los objetos élficos son muy bonitos, sí, pero no tienen nada que hacer delante de las cosas útiles que creamos el noble pueblo de los enanos.

    Buen amigo Juan Luís... Gitanicos decís.... La verdad es que yo personalmente no conozco esta grupo nómada del que habláis. Lo que es cierto es que mi noble tío, autor de esas palabras, quizá sí los conociera en sus muchos viajes o... ahora que lo preguntáis, puede ser alguna añadidura de este nuestro indolente escriba maese Marce. Sea lo que sea no deja de ser una expresión como otra cualquiera.

    Saludaros también ¡oh hermano jcarmona! ¿Sois un noble hijo de Mahal? ¿En qué mina trabajáis? ¿De qué tribu sois? ¿Cuál es vuestra familia y linaje? Decid, decid.... ¡¡¡No pensaba encontrar a un enano minero que me enviara alguna misiva!!! ¡Espero que nos sigamos comunicando en lo sucesivo!

    Bien. Queridos amigos, nos hablamos en un próxima ocasión. ¡Que Mahal forje un destino propicio para vosotros!

    Grór Hijo de Thrór.

    ResponderEliminar
  6. Muchísimas gracias, Grór Hijo de Thrór.

    Actualmente trabajo en unas prospecciones nuevas que estamos haciendo en el lejano sur, en las montañas amarillas.

    Pertenezco a la tribu de mi soberano Tarin V el Sabio, Rey de Beleg-dûm, allá por el lejano sur

    ResponderEliminar
  7. ¡Mahal Misericordioso!
    ¡Un hermano del Sur Lejano! Hace muchísimo que no teníamos noticias de vuestras mercedes. Me hacéis recordar mis tiempos jóvenes cuando no había camino lo suficientemente largo que me amilanara ni montaña lo suficientemente alta que no cruzara... Si fuera un poco más joven haría de nuevo el atillo y viajaría al Sur, en busca de este nuevo hermano y su pueblo.
    Aunque, pensándolo bien... ¿Por qué no? Ummmm... Quizá lo haga, si. Bueno maese Barin. Si a vos y a vuestras autoridades no os molesta tener un tiempo alojado a este enano gruñón en vuestros salones, claro.
    Meditaré esto porque todo gran viaje necesita su maduración, como bien decía mi tío.
    De todas formas Barin de Beleg-Dûm ¡bien hallado! ¡Seguiremos en contacto!

    Grór hijo de Thór.

    ResponderEliminar