domingo, 18 de noviembre de 2012

Disculpas y explicación.



¡Saludos mis queridos amigos! Por fin nos reencontramos.

Lo primero que debo hacer es pediros disculpas por esta larga espera. Si. Hemos estado ausentes cerca de un año, demasiado tiempo. No puedo menos que pediros perdón en nombre de maese Marce y el mío propio por tan larga separación. No hay excusas pero sí explicación.

Este que os habla, anciano enano, parece que sigue siendo tenido en cuenta en las más altas instancias, ¡cosa que me sorprende sobremanera!

Sí. Esta larga ausencia ha sido motivada porque tuve que emprender un viaje,  ¡a mis años! Fue además emprendido con premura y casi sin preparación. Para un enano como yo, de más de 300 años, hacer esta singladura no ha sido fácil, pero con la ayuda de mi buen escriba y de otros amigos antiguos y nuevos he podido hacer el largo camino de ida y vuelta hasta Minas Tirith, imagino que por última vez.

Si queridos amigos, durante este tiempo he formado parte de una embajada de nuestro rey Thorin III Yelmo de Piedra que ha sido enviada a la capital de los dunedain para renovar lazos de amistad y tratar cosas que no puedo explicaros con detalle, como espero comprendáis.

Después del concilio celebrado en la gran ciudad humana, por puro placer y ganas de hacer camino por última vez, fui a ver con mis propios ojos las Cavernas Centelleantes del Señor Gimli hijo de Gloin, afamado hermano, que quizás conozcáis. Creía que había visto maravillas y lugares extraordinarios, pero me asombré de tal manera con la sobrecogedora belleza de esas cavernas y construcciones que no pude que quedarme unos meses para recorrerlas enteras con la mejor guía que podía haber tenido: mi prima Beris. Si estimados, el reencuentro con mi querida Beris me reconfortó y me ha dejado con el alma completamente en paz.

Por último antes de regresar a mi dulce hogar de Erebor abusé de la juventud de mi escriba y nos desviamos y nos llegamos hasta los restos de Zirak-Dûm, el asentamiento de mi niñez. En esta ocasión fui yo el cicerone de mi querido cronista. Le pude enseñar los lugares que os he ido describiendo en el relato que él transcribe. Así, imagino, puede hacerse una idea de los escenarios de mi infancia y primera juventud.

Después de esa última visita, que ayudó a mi viajero espíritu a pedir un poco de descanso, emprendimos la vuelta hasta aquí, hasta encontrarnos con vosotros, porque ¿sabéis? Os echaba de menos. Sí. Es cierto que quizás nuestra amistad no sea de muchos años, pero me llena el alma. Por ello no veía el día de estar de nuevo en mi hogar, dónde recibiros y poder degustar juntos de ese brebaje casi místico que es la cerveza, al calor un buen fuego, que invita al recuerdo y la evocación de tiempos pasados.

Por ello, ¿queréis seguir visitando, esta mi casa? ¿Queréis que os siga contando mi historia?

3 comentarios:

  1. Buenas maese! Encantado de volver a leerle por estos lares. Hemos echado de menos vuestras historias, asi que esperamos que empezeis a desgranarlas lo antes posible.
    Un abrazo maese!

    ResponderEliminar
  2. he sentido una infinita alegría al volver a leeros y saber que nada malo os había sucedido. Espero seguir disfrutando de vuestros relatos

    ResponderEliminar
  3. Mis muy queridos amigos,

    Yo también os he echado de menos... Suerte de maese Marce, este escriba que ya considero compañero de andanzas, que ha ido manteniéndome en contacto con vosotros y con algunos amigos más, a través de medios que no puedo comprender... Sólo espero que sigáis con interés lo que explico. Nada me hace más feliz.

    Gracias.

    ResponderEliminar