lunes, 18 de julio de 2011

Grata sorpresa I.

Como os decía hace un par de noches, ¿o hace tres? ¡Vaya! ¡Mi memoria no es la que era! Bien, en realidad da igual cuándo fue, lo importante es que como os dije en esa ocasión, mi tío me tenía preparada una grata sorpresa, al principio imagino que muy a su pesar, pero después del resultado de lo que aconteció creo que no quedó del todo descontento. Os explico:

Pasaron un par de semanas desde el reencuentro con Bali, en las que seguí trabajando y algunas de esas noches nos encontrábamos la Compañía de los Imberbes en las otras tabernas de Zirak-Dûm. En este tiempo no volví a pisar la posada de Olro y no me volví a cruzar con el viejo cuentista.

En eso estaba, recuperando un poco de cordura y olvidándome de Azaghâl y su leyenda, cuando un día hacia el mes de junio del año 2830 de la Tercera Edad, nos llegó una noticia que dejó a mi tío de un humor de perros. Creo que era hacia mediados del mes, sí más o menos por esa fecha. Por tanto faltaban sólo unas tres semanas para el Día de Mahal, una de las más grandes celebraciones de mi pueblo. Ese día, el séptimo del séptimo mes del año es el que simboliza la creación de los 7 Padres de los Enanos por nuestro dios, el Hacedor. Es la mayor celebración de nuestras gentes y congrega a muchos enanos de diferentes regiones en sus respectivos asentamientos para establecer nuevos contratos y matrimonios o, también, es el momento donde se celebran competiciones deportivas y donde hay toda la comida y bebida que se quiera disfrutar.

Como digo estábamos contando los días hasta esa deseada festividad cuando esa mañana del 15 de junio nos llegó una carta con el membrete de la Casa de Fanuilond, el barco bajo un cielo estrellado. Recuerdo como si fuera ayer a mi tío abriendo el sello mientras me decía:

 —¡Grór! Espero que sean nuevos encargos. Sí espero que así sea  y si lo es tendremos la oportunidad de ampliar la forja y contratar algún herrero más. Así, siendo ocho, podremos hacer con mayor….

—¡Tío Frenrir! Leed ya la carta porque me va a dar algo—Le interrumpí con una sonrisa en los labios.

—Cierto. La carta estaba, ¡ya sabes! “Vendiendo la piel del oso…

—Antes de cazarlo” —Terminé el dicho.

Mi tío comenzó a leer la carta y la sonrisa que se divisaba en su cara nada más abrirla se fue trocando en mueca seria y finalmente en estupefacción y yo aún diría más, profundo malestar.

—Tío qué noticias nos traen desde la costa del Reino de los Hombres—Le pedí que me explicara.

Esperé un momento y al ver que no respondía fui en busca de un gran vaso de agua para ayudarlo a que se tranquilizara. Lo preparé y se lo llevé en seguida. Se lo tendí y mientras él lo bebía vi que él a su vez me acercaba el trozo de papel dónde se leía lo siguiente:


Después de leer la nota con la letra tan pulcra del señor Elendur recuerdo que pensé: “¡Qué mala suerte! Una espada de calidad que contribuyo a construir resulta que no la vamos a poder vender. O al menos al precio que debería de tener”.

Iba a preguntarle a mi tío que a quién se la íbamos a proporcionar, por ser una arma valiosa yo sabía que no iba a ser fácil y de pronto me di cuenta que Frenrir estaba cavilando. Salió de la casa, se sentó en el banco de la puerta de entrada y estuvo viendo las posibilidades sólo, aislado, y finalmente, después de un rato, se dirigió a mí de este modo:

 —¡Queridísmo Grór hijo de Thrór, sobrino mío, tengo una sorpresa para ti. Creo que ya ha llegado el momento de que la Compañía de los Imberbes se comience a labrar un futuro y prestigio —Acto seguido se levantó y me dijo de nuevo:

—¡Mándalos llamar a todos e invítalos a cenar! Tengo que hablaros a los cinco y proponeros algo que os puede interesar.

Así hice. Los mandé llamar y al poco me llegaron las respuestas a través de los mensajeros. Todos vendrían esta noche a compartir la cena con nosotros, lo que me llenaba de alegría y de cierto temor también por saber de una vez qué es lo que se escondía detrás de esa oferta.

Con ese temor en el cuerpo y esperando que pasara el día lo antes posible en la forja, llegó la hora de la cena.

Un momento. Debo de dejaros un momento. No. No os preocupéis no es nada malo, pero ya sabéis que los ancianos, nos cansamos muy a menudo y entre historia e historia necesitamos hacer descansos. Esperad aquí. En seguida vuelvo.

¡Hasta ahora!

5 comentarios:

  1. Gróg hijo de Thrór, podéis decirle a Maese Marce que busque algún sistema para que podamos enterarnos de las actualizaciones? Lo digo porque con lo de hacerse seguidor no llega ningún tipo de aviso. Si busca en el arcón de los gadgets algo puede encontrar.

    Muchas gracias por la lectura entretenida y buenas noches

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  2. Querido Kikito, entre nosotros. Me parece que maese Marce, aunque no lo reconozca, no es muy ducho en el sistema de misivas con el que nos comunicamos con todos vosotros. De todas formas no se le puede negar dedicación al muchacho, no. Le pasaré vuestra demanda noble señor, y espero que él pueda solucionarlo.
    Si no es capaz, imagino que tendrá quién le pueda ayudar.
    Me alegra que os entretengáis con estos pasajes de mi vida. Sin más, vuestro

    Grór hijo de Thrór

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  3. Maeses Grór, hijo de Thrór, se me ocurre proponeros un sistema de cuervos que lleven los avisos de actualización a cada uno de los destinatarios individualmente.

    ¿Qué me decís? os doy más detalles en un cuervo que os mandaré ahora mismo.

    Recibid un saludo muy afectuoso de un primo lejano del sur

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  4. Ay, ayyy, que me parece que se va a liar, que os va a caer una gorda encima... Arriad velas! levantad amarras! Todo a estribor! Por los pelos de Barba Negra... nos vamos a surcar oceanos de aventuras!!!

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  5. Querido Grór hijo de Thrór, cada vez me interesan mas vuestras historias, espero i anhelo la continuación, vamos que ya estais tardando!!!

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